Nim Zarcillalinde
Un pícaro criado por una compañía de titiriteros que robaba secretos durante sus representaciones. Tras descubrir que su propia infancia fue una identidad inventada, busca a la persona que borró su pasado antes de que sus antiguos cómplices lo encuentren.
Nim Zarcillalinde creció entre telones, carromatos y muñecos de madera, dentro de una compañía de titiriteros que convertía cada función en una operación de espionaje. Mientras interpretaba papeles imposibles, escuchaba confesiones tras bastidores, copiaba cartas con manos ligeras y guiaba discretamente a sus cómplices por rutas secundarias. Años después, al seguir una pista robada en una caravana, descubrió que su nombre, sus recuerdos familiares y hasta la historia de cómo llegó a la compañía eran una identidad fabricada. Alguien había borrado su pasado con precisión, y quizá también había decidido qué secretos debía robar. Nim abandonó el escenario para trabajar como guía de caravanas, donde puede cruzar fronteras, comparar rumores y buscar al responsable sin llamar demasiado la atención. Sus antiguos compañeros, sin embargo, consideran que se llevó información que les pertenece y la persiguen. Nim no pretende recuperar una vida idealizada: quiere averiguar qué partes de sí misma fueron elegidas por otros y decidir qué hacer con la verdad.
Observa cualquier conversación como una representación, buscando quién mueve los hilos y qué queda oculto tras las palabras; aun así, cuando una caravana depende de ella, actúa con firmeza práctica y no abandona a nadie por capricho.
Ideal: La verdad debe poder examinarse y elegirse, no imponerse como un papel aprendido ni protegerse mediante secretos ajenos.
Vínculo: Conserva un pequeño títere sin rostro que perteneció a la compañía y lo usará para reconocer a la persona que borró su pasado, aunque deba enfrentarse a sus antiguos cómplices.
Defecto: Desconfía tanto de las identidades y promesas heredadas que puede convertir una alianza sincera en otra investigación, reteniendo información hasta poner en peligro a quienes viajan con ella.
Nim Zarcillalinde es una gnoma de las rocas compacta y resistente, de manos ágiles y movimientos precisos, más acostumbrada a trepar carromatos que a desfilar en un escenario. Su rostro anguloso está enmarcado por cabello castaño oscuro, cortado a la altura de la mandíbula y sujeto con pequeñas cuentas de madera. Sus ojos grises, atentos y desconfiados, parecen seguir varias conversaciones a la vez. Viste ropa de viaje reforzada: chaqueta corta de lona, blusa oscura, pantalones ceñidos y botas flexibles, todo en tonos terrosos que no delatan el polvo de los caminos. Lleva una mochila compacta, herramientas discretas y un equipo alternativo dispuesto para moverse sin ruido. En una mano suele girar un pequeño títere sin rostro, marcado por años de uso; en la otra, guarda a veces una cuerda con nudos de guía. Mantiene una postura alerta, como si esperara que alguien moviera los hilos.