Cedric Dawnmark — Noble · Humano · Paladín 1
Escudo del alba, voz de mando. Personaje pregenerado de nivel 1 para Dungeons & Dragons 5ª edición, con hoja completa lista para imprimir o remezclar en Nena Raven's Forge.
- Características
- FUE 16 · DES 11 · CON 14 · INT 9 · SAB 13 · CAR 15
- Clase de Armadura
- 18
- Puntos de golpe
- 12
- Velocidad
- 30 ft
- Dado de golpe
- 1d10
- Habilidades
- Atletismo, Persuasión, Perspicacia
La casa Dawnmark compró su título hace dos generaciones, con oro de banca y matrimonios bien calculados, y la nobleza vieja jamás ha dejado de recordárselo. Cedric creció entre esa mueca: el heredero perfecto de un apellido que los salones pronuncian con comillas. Pudo elegir el rencor; eligió el juramento. Se consagró como paladín del Alba con una lógica muy suya: si el título llegó sin honor, el honor tendrá que llegar por otra vía, y esa vía es él. Cada mañana repite sus votos al amanecer, no por piedad decorativa sino porque de noche duda, y el alba es su manera de volver a firmar. Viaja con escudo, espada y modales de corte, mediando pleitos que otros nobles desprecian y escoltando a quien no puede pagar escolta. Sabe que un Dawnmark haciendo el bien levanta sospechas de teatro. Por eso procura que el bien quede hecho aunque el mérito se lo lleve otro.
Impecable de trato y exigente hasta la rigidez, sobre todo consigo mismo; encaja las burlas sobre su apellido con una sonrisa educada que no siempre es sincera. Al amanecer, y solo entonces, se le ve en paz.
Ideal: El honor no se hereda ni se compra: se firma cada mañana con actos.
Vínculo: El apellido Dawnmark, comprado por otros, que ha decidido pagar él al precio justo.
Defecto: Necesita tanto demostrar que merece su título que acepta cargas y desafíos que no le tocan.
Un humano joven de porte erguido y cuidado, con esa apostura de retrato que la vida de camino aún no ha conseguido despeinar del todo. El rostro es simétrico y serio, de mandíbula firme y ojos azul claro que buscan el horizonte por costumbre; el cabello rubio oscuro va corto y peinado incluso bajo el yelmo. Viste cota de mallas de factura excelente, mantenida con disciplina de cadete, bajo una sobrevesta blanca con un sol naciente bordado en hilo dorado, desgastado a la altura del corazón de tanto llevarse el puño al pecho. El escudo impecable, la espada larga de empuñadura sobria, cinco jabalinas en orden de revista. Todo en él parece de desfile hasta que se mueve: entonces pesa y golpea como lo que de verdad es. Al alba se le encuentra de pie, cara al este, renovando en voz baja un juramento.
Idiomas: Común, Élfico
Percepción pasiva 11