Aerin Vaeloth — Noble · Alto Elfo · Guerrero 1
Arco largo, puntería de arquería. Personaje pregenerado de nivel 1 para Dungeons & Dragons 5ª edición, con hoja completa lista para imprimir o remezclar en Nena Raven's Forge.
- Características
- FUE 14 · DES 17 · CON 13 · INT 13 · SAB 10 · CAR 8
- Clase de Armadura
- 15
- Puntos de golpe
- 11
- Velocidad
- 30 ft
- Dado de golpe
- 1d10
- Habilidades
- Acrobacias, Historia, Percepción
Aerin Vaeloth fue el segundo hijo de la casa Vaeloth, criado para los torneos de arquería y las conversaciones de salón que sostienen un apellido. Aprendió heráldica, historia y el arte de decir lo justo; también aprendió, en el patio de armas, que una flecha bien puesta termina discusiones que la diplomacia alarga. La casa cayó en una sola noche —un pacto roto, un incendio, acreedores con sellos auténticos y sonrisas falsas— y nadie respondió jamás por ello. Aerin salió con lo puesto: el arco del maestro de armas, el anillo con el sello familiar y una lista mental de las firmas que aparecieron en los documentos equivocados. Desde entonces vende su puntería a compañías que viajan lejos, escuchando en cada corte y cada taberna, esperando el apellido que haga levantar la ceja equivocada. No busca recuperar el título. Busca a quien lo quemó.
Cortés por entrenamiento y frío por decisión, mide a la gente como mide el viento antes de disparar. El sarcasmo se le escapa solo cuando algo le importa de verdad.
Ideal: La verdad de aquella noche vale más que cualquier título.
Vínculo: El anillo con el sello de los Vaeloth: la única prueba de que su casa existió.
Defecto: Dispara antes de explicarse, y algunas explicaciones habrían evitado enemigos.
Alto y delgado como corresponde a su linaje, con la elegancia tensa de un arco montado. El rostro élfico es de rasgos finos y simétricos, enmarcado por cabello rubio ceniza recogido en una trenza de corte cortesano que ya no se molesta en deshacer. Sus ojos verdes sostienen la mirada un segundo más de lo cómodo. Viste cuero tachonado de factura excelente y desgaste honesto, con restos de un bordado noble en el cuello. El arco largo va siempre a mano, nunca colgado; el carcaj ordenado flecha a flecha, la espada larga en la cadera como formalidad. En el índice derecho, un anillo con sello que hace girar con el pulgar cuando piensa: el único gesto que delata al hijo de una casa quemada.
Idiomas: Común, Élfico, Silvano
Visión en la oscuridad 60 ft · Percepción pasiva 12